Cuando se cumple un mes de la obligatoriedad de exhibir la etiqueta
La logística necesaria para mostrar la pegatina en cada vehículo de la flota les supone el equivalente a tener la actividad parada cerca de un millón de días

Las cinco grandes del rent a car abogan por el control digital (y 100% ecológico) de acceso a Madrid Central

Aneval, la asociación que agrupa a los cinco grandes exponentes del rent a car en España, pidió hoy, cuando se cumple un mes de la obligatoriedad de exhibir la pegatina para acceder a Madrid Central, que el Ayuntamiento que salga de las urnas el próximo 26-M prescinda de etiquetas en el parabrisas y ponga en marcha un sistema de control telemático como ya hace con las tarifas de las zonas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).

Si bien Aneval apoya la iniciativa de Manuela Carmena para reducir la contaminación y favorecer una almendra urbana baja en emisiones, considera que filtrar el tráfico de acuerdo a una etiqueta física no solo resulta anacrónico en un contexto de transformación digital sino poco coherente, ya que la impresión masiva de distintivos de plástico resulta antiecológica.

Pero la batalla del rent a car para acabar con la pegatina física tiene además otra razón de peso y es que interfiere en la operativa del sector obligándoles a paralizar la flota hasta que reciben el distintivo. Todo ello a pesar de que sus coches, que se renuevan cada nueve meses, cumplen con todas las exigencias medioambientales para circular.

Un millón de días de parón

Teniendo en cuenta que disponen de una flota de más de 500.000 vehículos, el esperar una media de dos días la recepción del distintivo, supone el equivalente a tener su actividad parada un millón de días, lo que implica dejar de ingresar más de un millón de euros. Además, a esta cantidad hay que sumar los costes de impresión y logística para hacer llegar la pegatina hasta cada coche, lo que representa, como mínimo, otro millón de euros más.

Y es que como la flota de rent a car es dinámica y susceptible de circular por Madrid en algún momento de su vida, es preciso localizar los vehículos por toda la geografía española y enviar por mensajero la pegatina con su correspondiente número de matricula, lo que genera el “síndrome de la pegatina perseguidora”, puesto que se da a menudo el caso de que el coche ya ha salido a otro destino cuando la etiqueta llega.

Además, ahora se suma un nuevo impedimento. Debido a un cambio en el material con el que la Fábrica de Moneda y Timbre (FNMT) produce las pegatinas, aproximadamente el 5% resultan ilegibles al retirarles el papel protector que cubre el adhesivo, lo que las hace inservibles después de haber hecho el esfuerzo logístico. De ese 5%, prácticamente hay que volver a comprar nueve de cada diez, lo que obliga a repetir de nuevo todo el proceso de distribución.

Según el portavoz de Aneval, Jose Luis Sanz, “cuando una decisión como la que toma el Ayuntamiento de Madrid de obligar a llevar un distintivo físico paraliza la actividad económica de un sector que no solo no está cometiendo infracciones en materia ambiental sino que tiene la flota más descontaminante del parque es que algo no funciona bien”.

Aneval es la asociación de las cinco grandes compañías de rent a car (Avis, Enterprise, Europcar, Hertz y Sixt) y por su estándares de calidad se les conoce también como “el alquiler cinco estrellas”. Con una aportación de 5.000 millones de euros al PIB y la creación de 29.000 empleos directos e indirectos, es pieza clave de la nueva movilidad, al proporcionar un servicio sin barreras temporales, que garantiza también libertad de movimiento por tener el radio de acción más amplio de las soluciones de coche compartido. Además, con una flota de 94.000 vehículos que se renueva cada nueve meses y donde el 80% emite menos de 120 gr/km., se convierten en un eficaz plan de choque contra la contaminación y el envejecimiento del parque. Más información en www.aneval.es

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