La Federación de Regantes advierte que sin los embalses actuales sólo se podría abastecer al 7% de la población en verano

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, advirtió hoy, en su intervención en el Foro Internacional sobre la Sequía celebrado en Sevilla, que si la sociedad española dependiera para su abastecimiento exclusivamente del agua circulante por todos los ríos de nuestra geografía, sólo se podría atender, con los ratios actuales de consumo por habitante y día, las necesidades de una población de unos tres millones de habitantes durante el verano.
 
Del Campo señaló que gracias a las infraestructuras hidráulicas existentes, como son los embalses y los trasvases, la población española –que supera actualmente los 45 millones de habitantes, según el INE- tiene sus necesidades de agua y alimentos abastecidas durante todo el año y, principalmente, durante la época estival, caracterizada por un mayor consumo y un menor nivel de lluvias.
 
No obstante, el presidente de los regantes destacó que las condiciones naturales de pluviometría que obligaron a construir embalses hace cincuenta años se “recrudecerán” ante la posible llegada de un cambio climático en nuestro país, marcado por lluvias torrenciales y espaciadas en el tiempo, que extremarán inevitablemente el caudal de los ríos y la prolongación de periodos secos.
 
Del Campo señaló que los planes de sequía que ha presentado el Gobierno contribuyen a aliviar el problema de la falta de lluvias que atraviesa España pero no solucionan el problema endémico que caracteriza a nuestro país y que exige la adopción de medidas más contundentes que permitan equilibrar mejor los efectos adversos derivados un posible cambio climático. En este sentido, aprovechó su intervención en este Foro sobre la Sequía para abogar una vez más por la agilización de las obras contempladas en el Plan Hidrológico Nacional (PHN) y la realización de obras de regulación (embalses) y transporte (trasvases).
En su opinión, estas infraestructuras garantizarán el suministro de agua en las cuencas hidrográficas deficitarias, permitiendo amortizar las costosas inversiones realizadas para modernizar los regadíos. “De nada serviría el esfuerzo económico que están realizando los regantes en modernizar sus infraestructuras si no tenemos el agua garantizada para poder regar; no podemos estar pendientes de los designios meteorológicos para saber si podemos regar un día sí y dos no”, señaló.
 
Asimismo, se refirió a otras medidas alternativas para hacer frente a la particular situación climática de España, como es el uso alternativo de aguas subterráneas y superficiales, utilizando prioritariamente los acuíferos en épocas de sequía para usos agrícolas y reservando las aguas superficiales de mayor calidad para otros usos prioritarios.
 
Asimismo, insistió en la importancia de reutilizar las aguas regeneradas, procedentes de las poblaciones, para riego de jardines, campos de golf y para el regadío de determinados cultivos de zonas regables próximas a núcleos de población. Del Campo también señaló que la desalación debe ser considerada como una medida complementaria de otra fuente principal –superficial o subterránea- ya que su elevado coste –el 60% de los costes son energéticos- haría inviable la actividad agraria, principalmente, en las zonas regables alejadas de la planta desaladora o del interior de la península donde las producciones son menos rentables.
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